¿Tu perro está sobreexcitado, no para quieto, salta encima de las personas, tira de la correa, ladra cuando ve a otros perros o parece incapaz de relajarse?
Puede que no se trate simplemente de un perro «muy activo». En muchos casos estamos ante un problema de sobreexcitación, es decir, una dificultad para gestionar correctamente el nivel de activación ante determinados estímulos o situaciones.
La sobreexcitación en perros es bastante frecuente y puede aparecer durante los paseos, cuando llega una visita, al ver a otros perros, antes de jugar o incluso cuando simplemente cogemos la correa para salir de casa.
Pero ¿por qué ocurre y, sobre todo, cómo podemos ayudar a un perro sobreexcitado a calmarse?
¿Qué es la sobreexcitación en perros?
La sobreexcitación es un estado de activación elevado en el que el perro tiene dificultades para controlar sus respuestas y gestionar adecuadamente lo que está ocurriendo a su alrededor.
Un perro sobreexcitado puede parecer que «no escucha», que no responde a señales que conoce perfectamente o que actúa de manera impulsiva.
Y esto es importante: no siempre significa que el perro no esté educado o que no quiera obedecer.
Cuando el nivel de activación es demasiado elevado, su capacidad para concentrarse y responder correctamente puede verse reducida.
Por eso, cuando un perro está completamente desbordado, repetir una orden una y otra vez normalmente no solucionará el problema.
¿Cómo saber si mi perro está sobreexcitado?
La sobreexcitación puede manifestarse de diferentes formas y no todos los perros reaccionan exactamente igual.
Algunas señales frecuentes son:
- Saltar constantemente sobre las personas.
- Tirar mucho de la correa.
- Correr de un lado para otro sin conseguir relajarse.
- Ladrar o llorar ante determinados estímulos.
- Morder la correa, las manos o la ropa durante momentos de excitación.
- No conseguir permanecer quieto.
- Tener dificultades para prestar atención.
- Ignorar señales que normalmente conoce.
- Excitarse excesivamente cuando llega una visita.
- Ponerse muy nervioso al ver otros perros.
- Tener dificultades para volver a la calma después de jugar.
- Pasar rápidamente de estar tranquilo a estar completamente desbordado.
Una de las claves está en observar cuánto tarda el perro en recuperar la calma.
No es lo mismo un perro que se emociona durante unos segundos al ver a una persona y después continúa con normalidad, que un perro que permanece completamente activado durante varios minutos y no consigue gestionar la situación.
Sobreexcitación no significa simplemente «tener mucha energía»
Este es uno de los errores más habituales.
Hay perros activos que necesitan ejercicio y estimulación adecuados y que, aun así, son perfectamente capaces de relajarse cuando llega el momento.
Un perro sobreexcitado puede tener dificultades precisamente para hacer esa transición.
Por ejemplo, después de jugar podemos encontrarnos con un perro que continúa corriendo, mordiendo, ladrando o buscando interacción constantemente en lugar de descansar.
Por eso, la solución no siempre consiste en cansar cada vez más al perro.
Aumentar continuamente la cantidad de ejercicio físico puede conseguir que el perro tenga una mayor resistencia, pero no necesariamente que aprenda a gestionar mejor su nivel de activación.
El objetivo debe ser encontrar un equilibrio entre actividad, estimulación, descanso y capacidad de autorregulación.
¿Por qué mi perro se sobreexcita?
Las causas pueden ser diferentes y, en muchos casos, se combinan entre sí.
Falta de descanso
El descanso es fundamental para cualquier perro.
Un perro que duerme poco o que permanece constantemente expuesto a estímulos puede tener cada vez más dificultades para regularse.
Por eso no debemos fijarnos únicamente en cuánto ejercicio hace nuestro perro, sino también en cuánto y cómo descansa.
Exceso de estímulos
Ruidos, personas, perros, tráfico, juegos, visitas y actividades constantes pueden mantener al perro en un nivel de activación elevado durante demasiado tiempo.
Un entorno excesivamente estimulante puede dificultar que vuelva a la calma.
Frustración
La frustración también puede aumentar considerablemente la activación.
Puede aparecer cuando el perro quiere acercarse a otro perro, saludar a una persona, coger algo o acceder a un determinado lugar y no puede hacerlo.
Aprender a gestionar esa frustración es una parte importante del trabajo.
Aprendizaje
Algunas conductas de excitación pueden mantenerse porque, sin darnos cuenta, terminamos reforzándolas.
Por ejemplo, si cada vez que el perro insiste, salta o ladra consigue inmediatamente nuestra atención, puede aprender que esa estrategia funciona.
Características individuales
Cada perro tiene un temperamento diferente.
Algunos presentan una mayor facilidad para activarse ante determinados estímulos y pueden necesitar un trabajo específico para aprender a gestionarlos.
Por eso no debemos comparar constantemente a nuestro perro con otros.
¿Debo cansar a mi perro para que se calme?
Esta es una de las preguntas más habituales cuando hablamos de perros sobreexcitados.
Y la respuesta es: no necesariamente.
El ejercicio físico es importante y forma parte de las necesidades de cualquier perro, pero no debería ser nuestra única herramienta.
Si cada vez que nuestro perro está nervioso respondemos con más y más ejercicio, podemos entrar en un círculo en el que el perro necesita cada vez más actividad para conseguir llegar al mismo nivel de cansancio.
Además del ejercicio físico, debemos trabajar:
- La calma.
- El descanso.
- La tolerancia a la frustración.
- La capacidad de esperar.
- La atención.
- El autocontrol.
- La exposición progresiva a los estímulos que generan excitación.
¿Cómo calmar a un perro sobreexcitado?
La calma también se puede trabajar.
Sin embargo, no debemos esperar a que el perro esté completamente desbordado para intentar enseñarle a relajarse.
Es mucho más eficaz comenzar en situaciones en las que todavía puede pensar, prestar atención y responder.
1. Aprende a reconocer cuándo empieza a activarse
Antes de que un perro alcance su máximo nivel de excitación suelen aparecer determinadas señales.
Puede empezar a moverse más rápido, fijarse intensamente en algo, tensar el cuerpo, vocalizar o dejar de prestar atención.
Aprender a detectar ese momento nos permite intervenir antes de que la situación se descontrole.
2. Trabaja la calma en situaciones fáciles
No podemos esperar que un perro aprenda a relajarse en medio de una situación que le resulta extremadamente estimulante si todavía no sabe hacerlo en un entorno tranquilo.
Podemos comenzar en casa o en un lugar conocido y con pocos estímulos.
El objetivo es que aprenda que no siempre tiene que estar haciendo algo.
3. Refuerza los momentos de tranquilidad
Muchas veces prestamos atención al perro cuando hace algo: juega, corre, ladra o nos pide interacción.
Sin embargo, también debemos aprender a valorar los momentos en los que está tranquilo.
Si nuestro perro se tumba por iniciativa propia y permanece relajado, ese comportamiento también puede ser reforzado.
4. Enseña a esperar
Aprender a esperar ayuda a trabajar la tolerancia a la frustración.
Podemos empezar con situaciones muy sencillas e incrementar progresivamente la dificultad.
No se trata de frustrar continuamente al perro, sino de enseñarle que no todo ocurre inmediatamente.
5. Reduce la dificultad
Si nuestro perro se sobreexcita cada vez que ve otro perro a diez metros, quizá trabajar a dos metros sea demasiado difícil.
Aumentar la distancia puede permitirle mantenerse en un estado en el que todavía pueda escucharnos y aprender.
La dificultad debe adaptarse al perro.
6. Dale tiempo para recuperarse
Después de una situación muy estimulante, algunos perros necesitan tiempo para volver a la calma.
No debemos encadenar continuamente una actividad excitante detrás de otra.
El descanso también forma parte del entrenamiento.
¿Qué errores debemos evitar con un perro sobreexcitado?
Cuando nuestro perro está sobreexcitado, algunas de nuestras reacciones pueden aumentar todavía más su nivel de activación.
❌ Gritarle constantemente
Gritar «¡NO!», «¡QUIETO!» o repetir una orden muchas veces no necesariamente ayuda al perro a calmarse.
En algunos casos incluso puede aumentar todavía más su excitación.
❌ Intentar cansarlo constantemente
Más ejercicio no siempre significa más calma.
El perro necesita actividad, pero también necesita aprender a gestionar su activación y descansar.
❌ Exponerlo directamente al estímulo
Si un perro se pone completamente desbordado al ver otros perros, acercarlo continuamente para que «se acostumbre» puede ser contraproducente.
La exposición debe ser controlada y progresiva.
❌ Pedirle demasiado cuando ya está desbordado
Cuando el perro ha alcanzado un nivel de excitación muy elevado, su capacidad para responder correctamente puede verse reducida.
Es mucho más útil trabajar antes de llegar a ese punto.
¿La sobreexcitación afecta a los paseos?
Sí.
Un perro sobreexcitado puede convertir el paseo en una experiencia difícil tanto para él como para su guía.
Puede tirar de la correa, cambiar constantemente de dirección, ladrar, querer acercarse a todo, reaccionar ante perros o personas y tener dificultades para concentrarse.
En estos casos, el objetivo no debería ser simplemente conseguir que «camine al lado».
Debemos trabajar la capacidad del perro para gestionar el entorno y mantener un nivel de activación compatible con el aprendizaje.
¿Qué ocurre si mi perro se sobreexcita con otros perros?
En este caso es especialmente importante identificar qué hay detrás de la conducta.
Un perro puede excitarse porque quiere jugar, por frustración al no poder acercarse, por miedo, por inseguridad, por aprendizaje previo o por una combinación de diferentes factores.
Por eso, ver a un perro ladrando y tirando de la correa no nos permite saber automáticamente qué está sintiendo.
La conducta que observamos es solo una parte de la información.
Si las reacciones son intensas, frecuentes o difíciles de controlar, es recomendable contar con un profesional que pueda valorar el caso individualmente y establecer un plan de trabajo adecuado.
La calma también se entrena
Uno de los principales objetivos con un perro sobreexcitado no debería ser conseguir que nunca se emocione.
Los perros pueden emocionarse, jugar, correr y disfrutar.
El objetivo es que sean capaces de pasar de un estado de activación a otro de calma y que puedan gestionar las situaciones cotidianas sin llegar constantemente al límite.
Un perro equilibrado no es un perro que nunca se activa.
Es un perro que, con el aprendizaje adecuado, puede activarse y después volver a la calma.
¿Cuándo debería pedir ayuda profesional?
Si tu perro se sobreexcita de forma habitual y esto afecta a vuestra convivencia, a los paseos o a la relación con otras personas y perros, no es necesario esperar a que el problema empeore.
Un profesional puede ayudarte a identificar:
- Qué situaciones desencadenan la sobreexcitación.
- Qué señales aparecen antes de que llegue al límite.
- Qué factores pueden estar manteniendo el problema.
- Qué ejercicios son adecuados para vuestro caso.
- Cómo modificar progresivamente la dificultad.
- Cómo mejorar la capacidad del perro para gestionar los estímulos.
Cada perro es diferente y no existe un ejercicio universal que funcione igual para todos.
En Repiki podemos ayudarte
Si sientes que tu perro vive constantemente «pasado de vueltas», que no consigue relajarse o que los paseos se han convertido en una lucha constante, podemos ayudarte a entender qué está ocurriendo y trabajar sobre ello.
El objetivo no es simplemente conseguir que tu perro obedezca más.
Queremos que aprenda a gestionar mejor sus emociones, controlar sus respuestas y disfrutar de una convivencia más equilibrada contigo y con su entorno.
Si necesitas ayuda con la educación o modificación de conducta de tu perro, contacta con Repiki y cuéntanos vuestro caso.
